Odio planificar tareas. Siempre lo he hecho.
Pierdo mucho más tiempo planificando, que poniéndome a hacer lo que tengo que hacer.
Pero el problema es cuando tienes muchos proyectos en vuelo y se te pueden quedar cosas en el tintero, y sobre todo, cuando tu cabeza no para de darle vueltas a las cosas que tiene que hacer.
Me gusta poner la dirección, el hacia donde voy, pero no me gusta aterrizar al detalle esto en mi calendario.
Por eso, empecé a usar la IA. Fíjate bien en esto.
Cada lunes Claude me prepara el plan de la semana. Lee mis proyectos y mis tareas en varias bases de datos que tengo en Notion, las reparte en un invervalo de tiempo semanal que le doy y me deja una página con qué hacer cada día.
Este lunes, en el cierre de la semana anterior, el plan decía esto: «2,8 h apuntadas de 19 h planificadas. Solo 3 de 13 tareas tienen horas apuntadas. El total real no es fiable». Y un poco más abajo: «Ajuste por histórico: ninguno. Dato todavía insuficiente».
Podía haberme dado una conclusión redonda: «esta semana has rendido al 15 %». La cifra estaba ahí, era una división sencilla. Y era falsa: no trabajé 2,8 horas, simplemente no apunté el resto.
¿y porqué hizo eso? Pues porque así se lo he pedido.
El caso.
Llevo años trabajando con datos en empresas, y una de las cosas que más he visto es una cifra que nadie sabe de dónde sale, repetida en tres presentaciones hasta que se convierte en verdad.
Con la IA esto se multiplica.
Un modelo te devuelve un número con la misma seguridad cuando lo ha leído en tus datos que cuando lo ha inventado para completar la frase, el tono es idéntico, y lo más normal es que si no tienes un poco de criterio te la cuele.
No puedes fiarte de lo que te da la IA sin más, eso es de gente que no piensa y eso más que multiplicar lo que hace es dividir.
Me pasó revisando el borrador del libro de El Consultor Aumentado, que escribo contando mi experiencia e hipótesis pero apoyándome con IA para muchas cosas: aparecían cifras que sonaban razonables y no tenían fuente, y alguna promesa del tipo «delegación total» que yo no puedo firmar.
Las quité, no tiene sentido hacer cosas así.
La IA es una buena asistente para investigar temas, encontrar fuentes de datos, referencias o dar estructura cuando uno no tiene ni idea, pero no es fuente de verdad. Y la credibilidad no se gana en las grandes afirmaciones, sino en los detalles.
Además, ¿quién va a querer leer un libro hecho solo con IA?
Para solucionarlo cada número que pasa por mis manos lleva una etiqueta:
- Dato: si sale de una fuente que puedo señalar: mi Notion, un registro, un documento.
- Estimación: si lo propone la IA o lo propongo yo.
- Y si no hay ni una cosa ni otra, se escribe «no lo sé todavía» y se apunta qué falta.
En mi plan semanal se ve en cada línea.
- «Bloque de contenido: 7,5 h (Notion)».
- «Contactar con gente: 2 h (estimación): el proceso no tiene horas en Notion».
Por ejemplo, cuando el plan calcula lo que me queda para abrir la preventa de El Consultor Aumentado, pone «unas 26 h» y deja claro que esa cifra es suya, no mía.
Y esto tiene cosas malas y buenas.
Lo malo, pues que los texto quedan menos redondos, uno quiere que la IA te lo de todo mascado pero es que la vida no es así de simple.
¿Lo bueno?
Pues que sé dónde debo mirar y priorizar, y que esas etiquetas señalan mis propios gaps: puedo tener el mejor sistema del mundo para "planificarme" pero si luego no le doy los inputs que necesita, en este caso, decirle si he hecho una tarea, cuánto me ha llevado y si planificar así es útil, pues al final acabaré teniendo un sistema de IA que está automatizando la nada.
Una de mis hipótesis de El Consultor Aumentando, basado en el método DEV (Descompresión, Enriquecimiento, Validación), es que todo lo que se hace debe ser validado para que la IA sirva para algo.
Ningún consultor, ningún profesional será capaz de aumentarse si no sigue una metodología para usar la IA a su favor. Pasos que parecen simples, pero hay que darlos.
Así que, si por ejemplo, vas a pedirle a la IA que te ayude con un análisis, un informe o un texto con cifras, dile esto:
Marca cada cifra como (dato) si sale de una fuente que puedas nombrar, y di cuál. Márcala como (estimación) si la propones tú. Si no tienes base para una cifra, no la inventes: escribe «sin dato» y dime qué necesitarías para calcularla.
Funciona en ChatGPT, en Claude o en lo que uses. Lo interesante no es la primera respuesta, sino la segunda: cuando le preguntas por qué algo es una estimación y no un dato, suele aparecer el supuesto que no habías visto.
En fin.
Otro día seguimos.
Un abrazo y gran día,
Juancar Mayorga